En Las Aulas
29 de noviembre de 2017 13:11

El origen de la vida puede ser explicado

Es importante dialogar a partir de los intereses y necesidades de los hijos. Foto: Ingimage

Es importante dialogar a partir de los intereses y necesidades de los hijos. Foto: Ingimage

Redacción En las aulas

Para algunas personas la vida es un misterio; para otros es un tema difícil de explicar si no están preparadas. De todos modos es una responsabilidad de los padres crear las condiciones -con mucho amor, apertura y respeto- para comunicarnos con nuestros hijos, y, por supuesto, aprender sobre la marcha... antes que sea tarde.

Para empezar

Sí: para empezar vale la pena recordar un precioso poema de R.D. Laing, de su obra ‘Nudos’:

“Hay algo que no sé que supuestamente debo saber. No sé qué es lo que no sé y qué debería saber y siento que parezco tonto por no saberlo, ni saber qué es lo que no sé...

“Por lo tanto simulo que lo sé. Este es un juego neurótico, puesto que no sé qué es lo que simulo saber. Por consiguiente simulo saberlo todo.
“Yo siento que tú sabes lo que supuestamente debo saber, pero no puedes decirme lo que es porque tú o sabes que yo no sé lo que es.
“Puedes saber lo que yo no sé, pero no sabes que yo lo sé, y yo no te lo puedo decir. De modo que tendrás que decírmelo todo”.


La sexualidad
Mucho se ha insistido sobre la diferencia entre sexualidad y genitalidad.
Hombres y mujeres somos seres sexuados. Todo nuestro ser está impregnado de sexualidad, que se expresa en sueños, ideales, fantasías que nos dan placer y hasta alegría. Ello supone pensar y repensar en lo que somos como totalidad, y no solo en los genitales, es decir, en el acto sexual y la reproducción.

Esta distinción es importante para comunicarnos en forma clara y coherente con nuestros hijos, quienes deben descubrir, con nuestra guía y por sí mismos, la importancia del sexo y la sexualidad, a medida que crecen, y puedan disfrutar, oportunamente, de su ser sexual y respetar la sexualidad de los demás.
Aprender a hablar

En ocasiones el papel de los padres es reactivo; es decir, después de “tragedias sexuales”, cuando, en rigor, la participación de los padres en estos y otros temas debe ser proactivo o preventivo, en los escenarios naturales de cada uno de los hogares.
Si queremos reducir estas “tragedias sexuales” -no solo entre adolescentes sino entre adultos-, es necesario aprender a hablar con nuestros hijos desde muy temprano. No hay recetas al respecto. Lo ideal es que hablemos en forma abierta, cálida, racional, con lenguaje apropiado, y lo más importante, con mucho amor.

Serenidad
Hablar de sexo y sexualidad con los hijos es una tarea difícil. No existe una pedagogía específica; además hay contextos individuales, sociales y culturales diferentes, que condicionan las actitudes de padres e hijos.
En todo caso, una apertura, una actitud abierta y serena puede abrir espacios para generar la confianza necesaria para crear una comunicación asertiva (positiva).

Prepararse
El primer paso es prepararse. La información sobre la vida sexual es necesaria, no solo desde el punto de vista académico o científico. Hay buenos libros tanto físicos como virtuales, que le ayudarán a compartir certezas y buscar alternativas, para lograr diálogos proactivos y cálidos. En las próximas ediciones trataremos algunos métodos.