Ocio&Fiesta
5 de enero de 2018 12:06

¡Se soltaron! los diablos

Los trajes multicolores son elaborados de forma artesanal. Foto: Archivo / ÚN

Los trajes multicolores son elaborados de forma artesanal. Foto: Archivo / ÚN

Edwing Encalada

A pesar de que la lluvia llegó con fuerza en el Año Nuevo, miles de turistas acuden sin falta a la fiesta de la Diablada de Píllaro, una celebración que se inició el 1 de enero y que culminará mañana.

Para este año se cuenta con la participación de 13 partidas (grupos de comparsas), con 1 000 integrantes cada una.

La festividad es animada con ritmos de pasacalles, saltashpa y sanjuanitos, entonados por las bandas de pueblo que acompañan a cada grupo, con gritos de “¡Viva Píllaro!”, y “¡Viva la Diablada pillareña!”.

En este año, los representantes de cada comparsa exigieron un máximo cuidado en la vestimenta de cada personaje, para evocar la rebeldía de los pueblos nativos ante la opresión de los españoles y la religión de la época de la colonia, razón por la cual se omitió a personajes de otras festividades.

La fiesta se inicia a partir de las 12:00, cuando los grupos ingresan por las calles de Píllaro. La celebración se prolonga hasta las 18:00, cuando todos se retiran a sus respectivos barrios.

La Diablada fue reconocida como Patrimonio Cultural Intangible del Ecuador en enero del 2009. En ella participan el diablo, el capariche, la guaricha y las parejas, quienes representan a los españoles que bailan en medio de los diablos.

La creencia popular cuenta que quienes se visten de diablos en Píllaro tienen que hacerlo por siete años consecutivos; caso contrario, pueden ocurrirle cosas extrañas.

En la Diablada pasada se tuvo un promedio de 15 000 visitantes por día. En este año se espera superar ese registro debido a la promoción que se hizo del evento.

Alojarse en Píllaro tiene un costo entre los USD 15 y 20. En su oferta gastronómica destaca la fritada, trucha y pato al horno. Este último es el plato más icónico de esta región.