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3 de mayo de 2017 12:11

Después de 30 años tiene nuevo hogar

El antes y después de Aníbal. Está en el albergue. Foto: Cortesía del albergue

El antes y después de Aníbal. Está en el albergue. Foto: Cortesía del albergue

Redacción Últimas Noticias

Después de 30 años de vivir en un rincón de una acera, Aníbal Vega tiene un nuevo hogar: el Albergue San Juan de Dios. Este hombre vivía entre basura y ropa vieja, en la subida al Templo de la Patria.

La historia del hombre cambió luego de una invitación del hermano Francisco Manzano, uno de los miembros del establecimiento del sector de San Diego. Como cuenta el religioso, supo que el hombre había sido visitado por varias entidades y no lograron que aceptara salir de esa situación.

La semana pasada, el hermano consiguió convencerlo y lo llevó al albergue. Allí se bañó, se vistió con ropa limpia y hasta le cortaron el cabello y la barba. Comió harto.
Él quiso volver al sitio donde ha pasado las últimas décadas. El personal del San Juan de Dios, encabezado por el hermano Francisco, lo llevó. El panorama no fue muy alentador, recuerda el religioso: cobijas sucias y un colchón debajo del cual encontraron ratas.

Los vecinos le habían ayudado a montar un techo con una especie de estructura metálica y unos plásticos.

Frente a esa realidad,  convencieron a Aníbal de que regresar a la casa de ayuda social.

Y allí está ahora, con nuevo ‘look’ y siendo parte del casi medio centenar de personas internas, con un hogar y comida fijos. Tiene un problema en su ojo derecho y se ha quejado de dolor en las piernas, por lo que, al igual que el resto de sus ahora compañeros del San Juan de Dios, recibirá atención médica.

Él casi no habla, pero ha recordado que su hermana vivía en Papallacta. Y en el establecimiento están en el proceso de buscar a la familia. Tienen indicios de que podría tener parientes en el sur de Quito, pero aún no hay nada seguro.
Mientras tanto, permanecerá en el lugar.