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19 de diciembre de 2017 15:33

Quito tiene 22 ferias autorizadas

Antes trabajaban en las calles del Centro, hoy venden en la Rodrigo de Chávez. Foto: Ana Guerrero

Antes trabajaban en las calles del Centro, hoy venden en la Rodrigo de Chávez. Foto: Ana Guerrero

Ana Guerrero

Solo hace falta ir al Centro Histórico de Quito o a espacios como las Naciones Unidas para constatar la proliferación de ventas ambulantes por la temporada navideña.

Mientras tanto, hay otros comerciantes que le apuestan a trabajar ordenaditos en ferias, sacar permisos y hacen la invitación a los capitalinos para que los visiten.

Las ferias están distribuidas en las diferentes administraciones zonales y, además, hay espacios como la calle Sucre en donde los domingos se da cabida a artesanos.

Como informa la Secretaría de Coordinación Territorial y Participación Ciudadana, los permisos para la época navideña se otorgan en base de la Resolución A001A y el análisis de cada administración zonal de acuerdo con los pedidos de los comerciantes.

Los vendedores deben pagar regalías conforme a la fórmula establecida en la referida resolución, la cual considera los denominados AIVA del Distrito según cada sector.

Ese es el caso de los 40 socios de la Asociación Santa Ana, quienes desde hace 22 años, cada Navidad, se ubican en un espacio a un costado de la avenida Rodrigo de Chávez, sur de Quito. Cada año, desde septiembre mismo empiezan con los trámites para obtener los permisos y trabajar.

Inicialmente, cuenta Doris Castellanos, una de las dirigentes de la agrupación, eran 600 vendedores. Todos fueron de las calles del Centro Histórico hasta la planada, en la época de la alcaldía de Paco Moncayo.

Con el tiempo el número fue disminuyendo, una de las razones es la baja de los clientes, porque “las ventas en las calles siguen y la gente prefiere comprar a la pasada y no entrar a las ferias”. Este año, solo en las fiestas de Quito tuvieron casa llena y llegaron a vender hasta USD 200.

Pero hay en los que no ganan nada. Y verá que trabajan desde las 08:00 hasta las 22:00.

Castellanos apela a que los controles a los informales se intensifiquen y que de paso el Municipio les ayude a promocionar los productos que se venden en las ferias. Magdalena Maila, quien antes vendían en La Marín, le apuntó a tener su puesto. Pero coincide con Castellanos, resulta más rentable vender en la calle.

Y encima tienen que pagar por el puesto de cuatro metros cuadrados. Este año, asegura Maila, fueron USD 80. Sin embargo, sigue apostando a trabajar en orden.
Según datos de la Secretaría, por ejemplo, uno de los sitios donde se ha entregado permisos a comerciantes es la plaza de Cotocollao, donde desde el 8 de este mes se ubican 40 comerciantes, de 08:00 a 20:00.