Las Últimas
8 de febrero de 2017 11:29

Huellas del padre Luna Tobar anidaron en Quito

El padre Alberto Luna Tobar fue el primer carmelita descalzo ecuatoriano. Foto: Archivo / ÚN

El padre Alberto Luna Tobar fue el primer carmelita descalzo ecuatoriano. Foto: Archivo / ÚN

Betty Beltrán

‘Sus palabras me fueron deslumbrando: eran precisas, a veces latigueantes, a veces de infinita dulzura, a veces desconocidas, inalcanzables, pero siempre subyugantes”. La frase es de Francisco Febres Cordero, en su editorial del domingo en diario El Universo.

Así eran los sermones que monseñor Alberto Luna Tobar, quien falleciera ayer a las 07:45, ofrecía en la iglesia gótica de Santa Teresita (av. 9 de Octubre, entre Roca y Robles), su primera parroquia.

De aquello también da fe Marcelo Sarmiento, delegado Provincial de los Carmelitas Descalzos, orden a la cual perteneció. “Cuando llega nuevamente a su tierra (estudió en España, hasta 1946), se integró a la comunidad de Santa Teresita. Fue su párroco y ofrecía misas candentes, gracias a su gran inteligencia”, afirma.

Y todo Dios venía a la eucaristía del padre Luna. El sermón duraba entre cinco y siete minutos, pero muy sustancioso. En esa época la iglesia se estaba construyendo y la prédica se celebraba en una capilla frente al actual templo.

El cuerpo de Monseñor Luna Tobar en la Iglesia de Santa Teresita en Quito. Foto:  Eduardo Teran / ÚN

El cuerpo de Monseñor Luna Tobar en la Iglesia de Santa Teresita en Quito. Foto: Eduardo Teran / ÚN

Mientras fue Obispo Auxiliar de Quito (1977), seguía viviendo en la casa conventual de Santa Teresita y celebraba la primera misa del día. Incluso cuando se marchó a Cuenca (1981), no dejó de hacerlo cuando llegaba a su ciudad.

Tenía su grupo de ‘amiguis’, rememora Sarmiento. Su jorga la integraba los padres: José María Castañeda, ya fallecido y de nacionalidad española; y Bidal Velasco, con quien hizo el novicio y actualmente vive en Guayaquil. Los tres mosqueteros, más Monseñor Luna, eran cercanos.

Su huella está incluso en la puerta principal del templo. Resulta que para levantar la imagen de San Juan de la Cruz, Monseñor tuvo que modelar; allí está, en bronce, su rostro joven.

La impronta del padre Luna, el ‘Monse’, seguirá “guiando en la lucha por encontrar la verdad, la justicia, por situarnos al lado de los olvidado y postergados”.

El cuerpo de Monseñor Luna Tobar en la Iglesia de Santa Teresita en Quito. Foto:  Eduardo Teran / ÚN

En la Iglesia de Santa Teresita en Quito los fieles miran el féretro del padre Luna Tobar.  Foto: Eduardo Teran / ÚN

Una vida de admiración y polémicas

A lo largo de su historia, el monseñor Luis Alberto Luna Tobar despertó polémicas y admiración. El ‘Cura de los pobres’, como se lo conoce, nació en Quito el 15 de diciembre de 1923.

Periodista, torero aficionado, confesor, consejero de las élites y pastor de los más pobres. Estas son algunas de las facetas del sacerdote, que describen el libro de Francisco Borja Cevallos, ‘Un pastor sin distingos’.

Luna fue el primer sacerdote en ordenarse en los padres Carmelitas Descalzos (Ecuador). Apenas tenía 13 años cuando ingresó a la Orden.

Los ideales de justicia eran el escudo del Luna, arzobispo Emérito de Cuenca. Su postura estaba alineada con la izquierda, la causa indigenista y trabajó con comunidades pobres del Azuay.

Pero no era santo de la devoción de todos. En el Gobierno de León Febres Cordero, hubo quienes los llamaban el “cura rojo”, peyorativo en América Latina para tildar de comunistas a todos los curas que defendían causas sociales.
También fue arzobispo auxiliar de la Arquidiócesis de Quito y arzobispo de Cuenca.

El cargo lo ocupó hasta febrero del 2000, cuando se jubiló de su carrera pastoral. En el 2007, estuvo en la Comisión de Investigación de la Deuda Externa. Además, en la Comisión de la Verdad, que investigó violaciones a los derechos humanos.

El padre Alberto Luna Tobar fue el primer carmelita descalzo ecuatoriano. Foto: Archivo / ÚN

El padre Alberto Luna Tobar falleció el martes 7 de febrero del 2017. Foto: Archivo / ÚN

El primer adiós, en La Armenia

A las 13:00 de ayer retornó el cuerpo de monseñor Luis Alberto Luna Tobar, arzobispo Emérito de Cuenca, a la iglesia del Sagrado Corazón de La Armenia, donde se llevaba a cabo su velatorio. Habían llevado el cuerpo para los procedimientos respectivos antes de las honras.

Este miércoles 8 de febrero del 2017 se encuentra en la iglesia de Santa Teresita y luego, a Cuenca. Poco a poco, ayer, amigos, conocidos y familiares empezaron a llegar a la capilla ubicada en el valle de Los Chillos. También se realizaban los preparativos para la misa. Se colocaron un retrato de Luna, flores y se empezó a proyectar una recopilación de imágenes de la vida de Monseñor. Los fieles rezaron con fe.

Misa del velatorio del padre Luna Tobar en iglesia del Sagrado Corazón de La Armenia. Foto: ÚN

Misa del velatorio del padre Luna Tobar en iglesia del Sagrado Corazón de La Armenia. Foto: ÚN

Los pasos de la carrera de servicio del sacerdote Luna Tobar 

En 1938 viajó a España para enrolarse en el comunidad Carmelita y seguir con sus estudios religiosos, durante la Guerra Civil Española.

Se encargó durante 22 años de la parroquia Santa Teresita, en Quito.

Llegó a ser uno de los grandes consejeros generales de la Orden Carmelitas Descalzos. Esta se encuentra encaminada a educar a la gente en la relación con Dios y su compromiso social con los pobres.

Luna, en varias ocasiones
  se mostró partidario de la Teología de la Liberación y su admiración por monseñor Leonidas Proaño, el tuco de esta línea.

Durante el conflicto con Perú, en 1941, fue al Consulado de Ecuador en Sevilla y se presentó como voluntario. De lo que se conoce, no lo aceptaron.

En 1969 viajó a Roma con una encomienda: visitar comunidades Carmelitas. Viajó por gran parte del mundo. La salud le pasó factura varias veces.

En 1971 ingresa a la Academia Ecuatoriana de la Lengua.

Su postura alineada con la izquierda y la causa indigenista lo llevó a trabajar con las comunidades más pobres del Azuay. Entre 1981 y abril del 2000 fue arzobispo de Cuenca.

En 1993 estuvo a la cabeza para conseguir ayuda para los afectados por la tragedia de La Josefina, en Azuay.

También, le entró a la opinión a través de la radio y la prensa escrita. Colaboró en radio Ondas Azuayas, fue articulista en El Mercurio y escribió artículos en la revista Avance.

En 1998 dejó el Arzobispado. En octubre apoyó la protesta de 17 sacerdotes azuayos por el bono de la pobreza.

El Monseñor también le entraba a las protestas cuando creía que se trataba de una causa justa. Según se difundió, a finales de la década de los noventa, estuvo al frente de las movilizaciones con indígenas para protestar por la crisis bancaria, en el gobierno de Jamil Mahuad.

Monseñor Luis Alberto Luna Tobar fue presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Azuay por 10 años.

La Casa de la Cultura entregó el reconocimiento ‘Benjamín Carrión’, debido a su trabajo en pro de los más pobres y desposeídos del Ecuador.

En 2001, ocupó el cargo de presidente del Tribunal Ético para la Deuda Externa.

Desde 2010,  pasó sus días en la casa Sagrado Corazón de Jesús de La Armenia, en el valle de Los Chillos. Allí fallecieron figuras como Leonidas Proaño.