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8 de septiembre de 2017 08:19

'Harta joya' en el Buen Pastor

Las reliquias de las hermanas bordadoras en un museo. Foto: ÚN

Las reliquias de las hermanas bordadoras en un museo. Foto: ÚN

Ana Guerrero

Es un tesoro escondido. Era el refugio y, a la par, la correccional de las mujeres capitalinas y de otros puntos del país. Hay desde un museo hasta una cueva con pintura mural.

Se ubica a orillas del río Machángara, en el viejo límite sur de la capital. Se trata del complejo religioso del Buen Pastor. Apenas ayer se inauguraron las obras en la iglesia del lugar, sin embargo, en la edificación que data de 1601, hay otros secretos.

Pinturas, esculturas y reliquias de las religiosas se guardan en seis salas: de la Virgen, de la Fundación, del Consejo y una, la de Nuestra Historia, dividida en tres. En esta últimas se encuentran, entre otras piezas, las herramientas que antaño usaban las hermanas para bordar.

Recuerde que la congregación se destaca, entre otras habilidades, por esta tarea. La rama contemplativa de la congregación (en Pomasqui) es la que confecciona las bandas de los presidentes del país. En el museo se puede observar trajes de sacerdotes, banderas y otras prendas, con bordados bien laboriosos.

En el museo, que sí puede ser visitado por la comunidad, también hay cuadros de personajes como el exmandatario Gabriel García Moreno. En el período de este, las madres del Buen Pastor asumieron la rectoría del complejo religioso.

La ruta por la edificación patrimonial incluye, además del museo, la cueva en la que oraba y pintaba fray Pedro Bedón. En esta aún se conserva la pintura mural creada por el sacerdote, el gestor de la iglesia. Inicialmente, era una casa de los dominicos.

En el recorrido también puede conocer el cementerio de las religiosas y el sitio donde hasta hace unos años estaban los corazones de García Moreno y de monseñor Checa y Barba.

La superiora de la comunidad de La Recoleta de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, Hilda Aguinsaca, cuenta que la gente puede visitar las reliquias que custodian las religiosas. Eso sí, para la visita toca avisar con tiempito, al 098 081 0788.

La entrada cuesta USD 3, pero le pueden hacer una rebaja dependiendo de los recursos del grupo.

Los embajadores radicados en Quito, fijo, dice la Madre, visitan el lugar una vez al año. Usted no se puede quedar atrás. No ve que la cueva nomás tiene más de 400 años de historia.

Apenas a unos pasos del oratorio del padre Bedón, se puede ver un canal. Es uno de los tantos que, dicen en el lugar, construían los españoles para poder escapar en caso de que los indígenas se revelaran. Este iría hasta Santo Domingo.

Y como las madres del Buen Pastor, por tradición han tenido la misión de formar, en el complejo reciben a jóvenes de escasos recursos que llegan desde provincias a estudiar en la capital. Un cuarto, una cocina, un baño y una sala son los espacios con los que cuentan las chicas. El valor que pagan es simbólico. La que más aporta, lo hace con USD 60. Actualmente, hospedan a dos chicas.