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10 de agosto de 2017 07:41

El Centro Histórico se llenó de imágenes y colores

El Teatro Sucre y la Basílica fueron los primeros destinos de la gente que acudió desde el norte al primer día de la Fiesta de la Luz. Fotos: ÚN

El Teatro Sucre y la Basílica fueron los primeros destinos de la gente que acudió desde el norte al primer día de la Fiesta de la Luz. Fotos: ÚN

Andrés García

Las calles del Centro Histórico volvieron a quedar pequeñas por la masiva afluencia de personas que asistieron a la segunda edición de la Fiesta de la Luz.

Equipados con chompas, cámaras fotográficas y los infaltables ‘selfie sticks’, miles de transeúntes recorrieron los templos de la capital, que lucieron llenos de color y geometría.

A lo largo de las nueve obras, los flashes de las cámaras irrumpieron en todas las direcciones, y es que nadie quería perderse la oportunidad de inmortalizar el espectáculo lumínico desplegado.

Algunos ciudadanos, como Jairo Mantilla, hicieron una verdadera travesía para llegar al corazón de Quito. Él, junto a su esposa y su hijo de cuatro años, partieron desde La Ecuatoriana en un bus, luego tomaron el Trole y finalmente una unidad de la Ecovía hasta llegar a La Alameda. Desde ahí, Jairo cargó a su pequeño hijo en sus hombros y empezó su recorrido hacia La Basílica. “Es algo muy hermoso que se puede disfrutar en familia”, contó.

Personal de la Policía Metropolitana se encargó de repartir hojas volantes con el recorrido sugerido para los visitantes.

Patricia Ramos decidió seguir ese trayecto. Al llegar a la Plaza Andrade Marín, en la parte posterior del Cabildo, la extranjera oriunda de Venezuela tomó algunas fotografías del espectáculo lumínico, que pintó de azul ese rincón del Centro. La música electrónica que acompañó la puesta en escena transportó a los asistentes a una suerte de pista de baile de lujo.

Al salir, en plena Plaza Chica, en las paredes del Magnolia Café Art se expusieron algunos cuadros que los peatones observaron con curiosidad.

Para el frío quiteño, nada mejor que un vaso de canelazo ofertado a un dólar por Magdalena Quishpe. La mujer recorrió con un pequeño carro las diferentes calles para vender la bebida tradicional, sorteando a los policías municipales.

A pesar de que se anunció que se prohibirían las ventas ambulantes, decenas de comerciantes informales ofertaron juegos de luces, sánduches, bufandas y hasta cargadores para los teléfonos celulares.

En la plaza de Santo Domingo, las paredes del templo dominicano fueron tomadas por iguanas, piqueros de patas azules y otros animales emblemáticos del país. Al ritmo del charango, plantas y raíces tiñeron de verde a la iglesia, ante la atenta mirada de miles de personas.

Allí, Mireya Cabezas se tomó un autorretrato con el colorido fondo del templo. Ella se protegió de los vientos nocturnos con una gorra de lana blanca.
Un personaje solicitado par las fotos fue Paquito Policía, que permaneció junto al Puesto de Vigilancia móvil que la Policía Nacional instaló junto a la estación Santo Domingo del trole.