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12 de septiembre de 2017 07:35

Casa de Benalcazar, donde pervive la Escuela de Arte Quiteño

Juan Cevallos es de San Antonio de Ibarra, cuna de artesanos de la madera. Foto: Ana Guerrero / ÚN

Juan Cevallos es de San Antonio de Ibarra, cuna de artesanos de la madera. Foto: Ana Guerrero / ÚN

Ana Guerrero

La pintura, escultura, restauración y tallado están vivos en la Casa de Benalcázar. En ese edificio patrimonial funciona la Escuela de Arte Quiteño.

La principal misión, cuenta Catalina Ávila, una de las coordinadoras, es el rescate de los oficios patrimoniales. Ella, al igual que otros maestros de la institución, se formaron en la Escuela Taller Quito, que cerró años atrás.

En el grupo también están discípulos de la escuela de Legarda y del fallecido maestro Muñoz Mariño.

Catalina menciona que, de a poco, los oficios se han ido perdiendo. Ella y sus compañeros le apuestan a que sigan vigentes.

Entre los docentes está Juan Cevallos. Es de San Antonio de Ibarra, con 40 años de experiencia. Empezó a los 16.

Un día pasaba por el sector, relata el hombre. Vio el letrero y se decidió a entrar. Empezó como alumno y, por su trayectoria, ya es maestro de tallado.

Da clases de lunes a sábado, en las mañanas. Por las tardes trabaja en un taller que tiene en Solanda.

Sacando pecho, Juan muestra algunos de los primeros trabajos de sus alumnos. Uno de ellos es Diego Machado, un joven pintor y docente universitario. Él asiste los sábados y considera que la escuela es un espacio que permite la integración del oficio, la técnica y el arte.

Aunque el trabajo es grande, Catalina tiene un temor: perder el espacio. Como dice, quisieran tener un espacio fijo para desarrollar los talleres.