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13 de abril de 2018 15:30

9 agentes víctimas de agresiones en lo que va del 2018

Agentes de tránsito hablan de respeto mutuo para evitar encontrones. Foto: archivo ÚN

Agentes de tránsito hablan de respeto mutuo para evitar encontrones. Foto: archivo ÚN

María Belén Merizalde

Durante el 2018, un total de nueve agentes civiles de tránsito denunciaron haber sido víctimas de agresiones mientras cumplían con su trabajo en las calles de Quito.

Estos casos fueron llevados a la justicia y la sanción más severa se dictó el pasado 20 de marzo, en donde el conductor agresor fue sentenciado a seis meses de prisión por el delito de ataque y resistencia.

El artículo 283 del Código Orgánico Integral Penal (Coip) señala clarito que “la persona que ataque o se resista con violencia o amenazas a los empleados públicos, a los depositarios o agentes de la fuerza pública (...) cuando obran en ejecución de las leyes, de las órdenes o reglamentos de la autoridad pública, serán sancionados con pena privativa de libertad de seis meses a dos años”.

Según Julio Puga, director de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) cuatro de los nueve casos ya han recibido una sanción, que dependiendo la gravedad del hecho, va desde disculpas públicas hasta privación de la libertad.

Puga señala que los 1 950 agentes civiles de tránsito que trabajan en la capital están capacitados para tratar con respeto y cordialidad, pero que en caso de que existieran excesos de su parte la ciudadanía puede denunciar a través del 1800 AMT-AMT o acercarse a las oficinas de la entidad, ubicadas en la avenida Amazonas e Inglaterra, en el norte de la ciudad.

Sin embargo, Puga espera que estos hechos violentos no se vuelvan a repetir.
Por su parte, el agente que fue agredido por una conductora el martes 10 de abril en el norte de la urbe, está recuperándose, pero está “tranquilo porque ha recibido el respaldo de la ciudadanía”, según señaló el principal de la entidad.

Viviana Urbano es agente de tránsito desde hace tres años y sostiene que su trabajo es complejo, pues, como es de esperarse, “a nadie le gusta que le multen”.
Destacó que su función es preventiva, pero que en ocasiones deben infraccionar a los conductores que no cumplen con la ley y las normas de tránsito.

La agente considera que el respeto mutuo permitirá que este tipo de actos violentos no se vuelvan a repetir nunca más. “Tengo dos niñas que me esperan en casa y por ellas hago mi trabajo siempre de la mejor manera”.