Futbolero
4 de septiembre de 2017 12:45

Que ‘tuco’ problema el de Liga de Quito

La ‘U’ volvió a perder. La llegada de Repetto no ha sido suficiente para levantar a un equipo. Delfín lo tiene de hijo. Foto: API para ÚN

La ‘U’ volvió a perder. La llegada de Repetto no ha sido suficiente para levantar a un equipo. Delfín lo tiene de hijo. Foto: API para ÚN

Redacción Deportes


No levantan cabeza los liguistas. Este año, el Delfín les ha tenido de hijos: les ganaron 2-0 en el Rodrigo Paz Delgado, en la segunda fecha, les golearon 4-1 al final de la primera etapa, en un partido en el que los ‘cetáceos’ celebraron el pase a la final.

A los albos no les quedó otra que mandarle a la casita a Gustavo Munúa tras ese partido. Ayer 3 de septiembre del 2017, el Delfín volvió a mostrar esa hegemonía ante los universitarios y consiguió su tercera victoria en el año.

Jacob Murillo, un volante ofensivo con despliegue y con buena llegada al gol (ya lleva cinco tantos en el torneo) fue el anotador de la solitaria conquista. Al ex Olmedo, al que Gustavo Quinteros le hizo fieros y no le dio chance en la Selección sigue demostrando que es un jugador digno de ser tomado en cuenta.

Delfín es la cara y Liga, la cruz de una misma moneda. El centavo vs. el millón. Los ‘cetáceos’ construyeron una campaña con un presupuesto de USD 3 millones, contra los 11,5 de Liga.

Los dos tienen técnicos uruguayos: Delfín tiene a Guillermo Sanguinetti, quien antes estuvo por River Ecuador, mientras que en Liga estuvo el ‘Tavo’ Munúa y ahora Pablito Repetto, último finalista de América con Independiente del Valle.

Delfín tiene a la ‘Tuka’ Ordóñez, mientras que Liga cuenta en esta temporada como ariete estrella a Hernán Barcos, que anduvo por Portugal y Argentina antes de volver a Liga. A favor del ‘Pirata’ hay que decir que es el único jugador de Liga que saca la cara por el equipo en esta temporada y que su ausencia por suspensión (ya lleva tres partidos fuera de las canchas) se siente con fuerza.

Pero, más allá de las diferencias económicas y de las hojas de vida de los cuerpos técnicos y futbolistas hay una diferencia sustancial: Delfín ha consolidado un equipo y una idea de juego. Sus futbolistas conocen el ideario de su entrenador y lo ejecutan en la cancha a la perfección.

Los ‘cetáceos’ se sienten cómodos cuando no tienen la pelota pues saben defenderse bien, pero cuando la tienen saben exactamente cómo llegar al área rival. A veces pueden hacerlo hilvanando jugadas y en la mayoría aplican el juego directo: un pelotazo, un cambio de frente es suficiente para poner a los delanteros en posición de gol.

Así llegó ayer la única conquista del partido: pase de la derecha enviado por Marcos Cangá y definición de Murillo, entrando por todo y sin oposición por la izquierda.

El descenso, un enemigo cercano

Los universitarios volvieron a tomar conciencia de sus problemas con el descenso en estas últimas fechas. Liga cosechó solo un punto en sus tres últimos partidos, mientras que el Clan Juvenil, penúltimo en la tabla, se pegó la embalada en las dos últimas jornadas y quedó tan solo seis puntos abajo de los universitarios: Liga es décimo en la tabla acumulada con 28 unidades, mientras que los sangolquileños son penúltimos con 22. Más abajo está el Fuerza Amarilla con 20 puntitos.

Los albos tenían previsto volver anoche mismo desde Manta. El gerente del equipo, Santiago Jácome, reconocía luego del partido que hay preocupación por el momento del equipo y por la situación en la tabla de posiciones.

¡Qué tuco problema el que tiene Liga con el descenso! Los jugadores también salieron carilargos del estadio Jocay. “No merecíamos perder, perdimos por nuestros propios errores y por no definir las situaciones”, se lamentaba el delantero Juan Anangonó.