Farándula
12 de mayo de 2017 17:04

Las recetas de mamita alegran la vida de Grace y Santi

Santiago Naranjo (izq.) es menos experto en la cocina que Grace Jaramillo, pero para una sopa de mamita ambos son campeones. Fotos: Santiago Ponce / ÚN

Santiago Naranjo (der.) es menos experto en la cocina que Grace Jaramillo, pero para una sopa de mamita ambos son campeones. Fotos: Santiago Ponce / ÚN

Santiago Ponce

La comunicación es una parte importante en las vidas de Grace Carrillo y Santiago Naranjo, quienes se desenvuelven todos los días en radio y televisión, respectivamente, pero además existe una conexión que los une “indirectamente” y es su recuerdo por las recetas de mamá.

En el primer caso, Grace Carrillo cuenta que heredó de su madre Hilda Salvador su pasión por la música y por la gastronomía. Su madre es oriunda de Guayaquil, sin embargo nunca tuvo la intención de saltar a la fama como solista, a diferencia de su hija quien ahora es cantante profesional y además maneja el restaurante de comidas típicas, ‘Los Locros de Grace Carrillo’, ubicado en la avenida América, en el noroccidente de Quito.

Grace comenta que siempre canta en la cocina para animar a sus ayudantes y cuando no la ven de vestido y elegante es porque está adentro preparando alguna receta. Sus comensales le han confesado en varias ocasiones que acuden a su restaurante solo para confirmar si es verdad que ella sabe cocinar, como su madre.

Grace Carrillo heredó de su madre las recetas para sus comidas típicas y su afición al canto. Foto: Santiago Ponce / ÚN

Grace Carrillo heredó de su madre las recetas para sus comidas típicas y su afición al canto. Foto: Santiago Ponce / ÚN

Ella es la última de cinco hermanos, cuatro mujeres y un varón, y recuerda que el plato que mejor le sale a su mamacita son las papas con coliflor y el cariucho. Dos de estos platos forman parte de la carta de su restaurante.

Carrillo recuerda que su madre siempre cocinaba las sopas que actualmente la juventud “casi no conoce”, como por ejemplo el Timbushca, el locro de haba, al arroz de cebada, entre otros. Y de postres para Carrillo no hay nada mejor que los tradicionales higos con queso. “El dulce de higos es un postre que cuesta mucho trabajo prepararlo”, agregó.

Casi todos los platos que se ofrecen en el salón de la artista los aprendió de su progenitora pero el favorito de las dos es la tradicional fanesca. “Mi madre solamente ha probado la fanesca que yo he preparado y lo mismo pasa conmigo yo solo como el plato que prepara mi madre”, dijo la artista quien además recordó que a su esposo y a su suegro los conquisto por la comida.

No pasa lo mismo con Santiago Naranjo, el actor y conductor de televisión dijo que, de todos los seis hermanos, él es el “menos afín” a la cocina. “Yo solía preparar con mi madre las humitas, en la cocina era el encargado de desgranar y moler el choclo y eso era duro”, recuerda el Santi.

A pesar de no considerarse un cocinero aficionado, si le entra a las ollas y a los cucharones. El actor confiesa, que desde que se casó que ha tenido que pedir ayuda a su madre Blanca Estrella, por ejemplo, para preparar un locro, unos emborrajados y unas empanadas. Su mamita es nacida en Tabacundo y casada con un ambateño.

Santiago Naranjo junto a su madre, doña Blanquita Estrella. Foto: Cortesía de la familia

Santiago Naranjo junto a su madre, doña Blanquita Estrella. Foto: Cortesía de la familia

“Mi madre tenía un secreto para el locro, que después me lo heredó y era un refrito especial que le daba otro sabor a las sopas que me preparaba”.

La receta que nunca le gustó a Santi fue el hígado, a pesar que su madre lo presentaba en más de una versión. Según ‘El chagra’ -como se lo conocía al actor en la serie de televisión ‘Dejémonos de vainas’- también le disgustaba el pastel de zanahoria blanca, al que curiosamente lo bautizó como “el puré de enfermo”.

No se considera un hombre goloso pero en postres la gelatina y el rompope son los postres que más recuerda de su mamacita.

Uno de los anécdotas que más recuerda fue aquel día en que invitó a su casa a comer a su madrecita querida y le sirvió una Guatita, sin embargo cuando Blanquita le preguntó: ¿Cómo había preparado el plato?, el Santi tuvo que confesarle “que hizo de comprar”.

Dejaron sus actividades para saludar a las mamitas