En Las Aulas
31 de mayo de 2017 16:29

¡Volvamos a Carreño,no sean malitos!

La ‘Carita de Dios’ nos pide que seamos cultos, buenas gentes y dar buen trato a propios y extraños. Foto: Archivo / ÚN

La ‘Carita de Dios’ nos pide que seamos cultos, buenas gentes y dar buen trato a propios y extraños. Foto: Archivo / ÚN

Redacción En las aulas

La mala educación, la grosería han reemplazado a la galantería, los piropos y a la ternura de antaño. Pero, claro, hay también excepciones…

Manuel Antonio Carreño fue uno de los exponentes de la sociedad criolla elegante del siglo pasado.  Venezolano de nacionalidad y caballero hispano por educación, “Carreño nació en 1812 y murió en 1874, después de una vida fecunda e intensa”, dice una nota introductoria del famoso Manual de Urbanidad de Carreño, obra que desde entonces se ha convertido en un verdadero código de conducta de muchas generaciones de latinoamericanos.

Repaso rápido

Lamentablemente, hay que ver cómo este hermoso manual ha seguido degenerando… de generación en generación. Los principios y las normas de comportamiento otrora estimados por los círculos sociales, hoy constituyen un libro antiguo y raro, que yace en paz en las bibliotecas o en el soberado de la casa de algún caballero añejo.

Un repaso rápido de esta obra, que según algunos ganaría fácil el Premio Nobel de la Urbanidad, revela el contenido y el continente de esta rama de la sociabilidad, hoy un poco desatendida. Comienza con los deberes morales: para con Dios, para con la sociedad y con nosotros mismos, y continúa con el manual de urbanidad y buenas maneras propiamente dicho: Principios generales, Del aseo, Del modo de conducirnos dentro y fuera de la casa y Del modo de conducirnos en sociedad…

En todos los capítulos Carreño hace hincapié en la cortesía, el buen trato, la consideración y el respeto de las personas, hombres y mujeres.

Irreverencias

“La moda no incomoda” es el aforismo común que se aplica a vestimentas, comidas, música y aún a formas de actuar o decir. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho, dice el pueblo. Las modas ciertamente han cambiado en el siglo XXI, gracias a las nuevas tecnologías, mas las costumbres de urbanidad, sobre todo, siguen vigentes. Por ejemplo: vemos con preocupación cómo ciertos choferes de taxis y buses orinan en los árboles o postes; niños y niñas arrojan papeles en las calles, sin piedad; adultos -hombre y mujeres- escupen en la calle, y lo peor: se escuchan palabrotas en los buses o troles, en presencia de damas y caballeros.

¿Dónde han quedado las famosas normas de Carreño?

La ‘Carita de Dios’ necesita con urgencia un plan integral de aseo, que incluya a las personas, las fachadas de los domicilios y negocios, los puentes y veredas...

¿Qué hacer?

Hay que reconocer que se han deteriorado las costumbres. Basta observar el comportamiento de la gente en los buses: ya no se cede el asiento a las damas o a los ancianos.

¿Qué hacer para mejorar esta situación?


La urbanidad debe enseñarse desde la cuna. Los padres debemos dar ejemplo, y los “padres de la Patria”, también, pues muchas veces nos hemos avergonzado al escuchar frases ofensivas contra quienes disienten. Por eso, si queremos un Carreño al día, portémonos bien, por favor. La urbanidad es clave. ¡No sean malitos!