En Las Aulas
13 de diciembre de 2017 11:00

Simón Bolívar: del delirio a la gloria y al ocaso

Simón Bolívar en su ocaso, el 17 de diciembre de 1830. Foto: Archivo / ÚN

Simón Bolívar en su ocaso, el 17 de diciembre de 1830. Foto: Archivo / ÚN

Redacción En las aulas

En el imaginario colectivo se recuerda la figura de Simón Bolívar unido inseparablemente a sus caballos. El caballo representó y representa, de algún modo, la conquista, y en el caso de Bolívar, la independencia de España bajo su liderazgo.

Delirio

Hace poco tuve esa sensación cuando visité, en Riobamba, la casa -hoy convertida en restaurante- en la que el Libertador, según la tradición, había escrito ‘El delirio sobre el Chimborazo’. Y claro, la majestad de su presencia en el coloso de los Andes, se funden para construir un discurso libertario no solo emotiv o sino de gran valor literario y político, poco conocido y reivindicado. Y donde la figura ecuestre toma significado.

Releer la historia

Este comentario sirve de preámbulo para intentar una reflexión diferente sobre Bolívar, a propósito de su fallecimiento, y de la relectura de su vida, cuando tengo en mis manos una de sus biografías más actuales -‘En busca de Bolívar’, de William Ospina-, que ha merecido excelentes comentarios. Es que a Bolívar y a otros héroes de la historia ya no se les lee y peor estudia en forma contextualizada.

Bolívar, aristócrata

Bolívar nació en una familia aristócrata de su tiempo. De ascendencia criolla -su padre era acaudalado- y con algunos privilegios, Bolívar fue huérfano de padre a los dos años, y de madre a los nueve años. Estas carencias influenciaron en su carácter, pues desde el principio tuvo que afrontar los rigores de su orfandad, mitigadas en parte por la presencia de una negra excepcional, la esclava Hipólita, según palabras del mismo Bolívar “la única madre que he conocido”.