En Las Aulas
7 de marzo de 2018 16:57

No responda la violencia con más de lo mismo

Un alumno agresivo requiere supervisión constante y no solo de su maestro. Foto: Archivo / ÚN

Un alumno agresivo requiere supervisión constante y no solo de su maestro. Foto: Archivo / ÚN

Redacción En las aulas

Los mensajes no tienen que ser contradictorios: no se puede golpear o insultar a alguien para que deje de ser agresivo.

Hay profesores que reaccionan así al enfrentar a un estudiante agresivo. Pero ese tipo de respuestas surten el efecto contrario: el estudiante agresivo pensará que no puede ser malo agredir siendo que su maestro también lo agrede.

La psicopedagoga María José Roldán dice en guiainfantil.com que las respuestas del maestro a la agresión siempre deberán ser instructivas y no agresivas.

El comportamiento agresivo debe tener consecuencias, claro, pero deben ser adecuadas para el uso en el aula. Pueden ser, por ejemplo, “la privación de actividades deseadas, eliminación de puntos, eliminación de recompensas...”.
Todo eso, sin embargo, puede resultar insuficiente. Se requiere de toda una estrategia para arrancar el problema de raíz. Aquí unos consejos de Roldán:

1. Tener unas normas de comportamiento claras, bien establecidas, que estén escritas y que estén en algún lugar visible en el aula.

2. Sobre todo en el caso de los niños más pequeños. Si se trabaja con un cuadro de comportamiento, darle prioridad incluso antes que al contenido académico.

3. Tener unas expectativas reales y razonables con el alumno agresivo.

4. Evitar las competiciones para evitar las confrontaciones.

5. Reducir la posibilidad de contacto con posibles víctimas de agresión por parte del alumno.

6. Estar siempre atento al comportamiento del alumno sin que se dé cuenta pero darle señales y recordatorios verbales siempre que sea necesario.

7. Igual que puede tener consecuencias negativas por un mal comportamiento, se deben dejar claros los refuerzos positivos y las recompensas por un buen comportamiento.

8. Mantener una entrevista con los padres y los profesionales necesarios de forma periódica para buscar soluciones también en los demás contextos.

Es necesario que un alumno agresivo esté en supervisión constante, para reducir la conducta indeseada y reforzar el buen hacer.