El Jefe Eres Tú
27 de marzo de 2017 15:29

La sazón costeña lleva 20 años en el sur

Edwin Oleas sacó adelante el negocio que empezó su primo. El local funciona en el sur de Quito. Foto: ÚN

Edwin Oleas sacó adelante el negocio que empezó su primo. El local funciona en el sur de Quito. Foto: ÚN

Las Menestras del Darwin es un lugar de comida costeña que llegó al barrio de El Recreo, en el sur de Quito, hace más de 20 años.

Al inicio Darwin Oleas vendía menestras con chuleta pollo o carne en una carpa en la Avenida Maldonado. Esto le generó varios problemas con el Municipio y la comodidad de los clientes se afectó.

Un día “llegaron los metropolitanos y se llevaron toda la inversión que había realizado”, comenta.

A partir de eso Darwin llamó a su primo Edwin Oleas, oriundo de Machala, para que viniera a trabajar junto a él.

Edwin llegó a Quito hace nueve años y ahora es el propietario de las Menestras del Darwin. Para continuar con el negocio, Edwin tuvo que invertir alrededor de USD 8 000 para la compra del negocio a su primo, las mesas, parrilla y demás instrumentos de cocina.

Ahora tiene su local propio en el sector de El Recreo. Edwin cuenta que “la sazón es el secreto para que cada día lleguen más clientes al local”.

El aliño para las carnes fue creado por su tío, chef de profesión. Al pasar del tiempo esta receta ha tenido algunas variaciones.

El aliño secreto está elaborado a base de productos naturales como: ajo, cebolla, pimiento, apio, perejil, entre otros.

Todas las mañanas el emprendedor se levanta a las 06:30 a realizar las compras del día en el mercado. “A mí no me gusta tener el producto guardado”, aclara. Después aliña todos los ingredientes por alrededor de tres horas; el proceso termina a las 11:30.

El local inicia su atención al público a las 15:00. Edwin comenta que a veces “los productos preparados se agotan y algunos clientes se quedan sin comer”.
El plato cuesta alrededor de USD 3,50. Este costo incluye un consomé de aperitivo, menestra de fréjol, arroz, ensalada, maduro frito y chuleta, pollo o carne de res. Además en el local se ofrece pinchos a USD 1,50.

“Lo que siempre intentamos es no subir los costos, realmente los precios son accesibles, por eso la clientela nos prefiere”, anuncia el propietario.
El propietario quiere que algún día el negocio quede en familia y de esta manera apoyarse el uno a otro para seguir adelante.