El Jefe Eres Tú
28 de mayo de 2018 12:05

Su conducta le ayudará a mantenerse en un empleo

Imagen referencial. Aunque el desempeño laboral sea impecable, el comportamiento influye en la permanencia en una empresa. Foto: Pxhere

Imagen referencial. Aunque el desempeño laboral sea impecable, el comportamiento influye en la permanencia en una empresa. Foto: Pxhere

Redacción El jefe eres tú
(I)

Lo más difícil no es encontrar un trabajo, sino conservarlo. Factores como la competencia, niveles altos de exigencia, el estrés laboral y otros pueden alterar la permanencia en un empleo.

Para canalizar las reacciones de los empleados frente a estos retos, las empresas deben contar con un manual de conducta.

Este documento establece las acciones que un colaborador debe o no hacer, para desenvolverse en su actividad laboral, llevar una buena convivencia y, por ende, mantener su trabajo.

Sin embargo, el manual de conducta no es solo un conjunto de reglas a seguir, debe ser una guía para que el empleado adopte un ‘estilo de vida’ laboral, señala José Luis Naranjo, socio de la consultora en recursos humanos New Lead.

El experto considera que el empleado debe interiorizar los comportamientos propuestos por la empresa, para que pueda llegar a sentirse a gusto en ella.

En los primeros días de trabajo, la empresa debe dar a conocer su manual o conjunto de políticas de conducta para que el empleado las conozca.

Pero no todo es cuestión de seguir parámetros. Los empleados tienen una formación que viene desde sus hogares o una experiencia personal, que determina su conducta en todo ámbito.

Naranjo señala que ‘malos hábitos’ concebidos pueden influir en el ambiente laboral, a medida que la empresa lo permita.

Por ejemplo, si una persona es impuntual y no hay reglas laborales al respecto, lo seguirá siendo.

Pero si existen sanciones claras, el empleado tratará de adaptarse para que sus superiores no le llamen la atención o, en algún momento, sea despedido.

Dentro de las normas de comportamiento en la empresa, un capítulo importante es el manejo de las relaciones interpersonales.

El mundo laboral es diverso. No todos los colaboradores tienen las mismas ideas ni hábitos.

Un trabajador debe ser capaz de convivir con diversos criterios de pensamiento, especialmente en un mundo que se enfoca en el trabajo en equipo.

Por eso, el manual de conducta debe contemplar las reglas para la interacción social y evitar problemas de agresión, acoso, discriminación y otros.

A pesar que el empleado tenga un excelente desempeño laboral, una mala conducta es un factor de peso para que se evalúe su continuidad en el puesto.

El portal Orientación Laboral recomienda que el empleado demuestre, desde el inicio, su deseo de hacer un buen trabajo. “No basta con hacer las actividades mínimas. Hay que hacer un esfuerzo para superar las expectativas”.

Para que las reglas de conducta sean conocidas, aceptadas y adoptadas como parte de la cotidianidad, Naranjo propone que se las trabaje conjuntamente con los empleados.

“La gente apoya lo que ayuda a crear. Cuando las reglas son impuestas, es menos probable que se cumplan”, señala.

Consejos:

Sea sutil 
en las conversaciones con sus jefes y colegas. No con el fin de que no diga lo que piensa, sino para que sus ideas sean aceptadas y entendidas de una manera adecuada.

Exalte sus virtudes en el campo profesional. Si es una persona responsable, demuéstrelo.

Trabaje en sus defectos. No todos los empleados son perfectos, pero pueden esforzarse por cambiar actitudes o comportamientos negativos como la impuntualidad.

Sea abierto
a las críticas o a nuevos aprendizajes, sobre todo cuando empieza un nuevo trabajo. Esto le ayudará a desarrollarse profesionalmente y a demostrar interés por la empresa en la que está.